viernes, 19 de mayo de 2017

Miedo

Queridos viajeros de la aurora,

Hoy he empezado a leer un libro que llevaba tiempo queriendo adquirir, y por fin he conseguido, y mejor de lo que esperaba. Estoy hablando de “Rimas y Leyendas” de Gustavo Adolfo Bécquer, Edición de Enrique Rull, que contiene no solo las tan conocidas Rimas y Leyendas, sino también una biografía detallada, así como un análisis exhaustivo de la poesía de Bécquer y en concreto de estas dos obras. Un libro que recomiendo totalmente a los amantes de la poesía y sobre todo la de Bécquer. El libro está lleno de cosas fascinantes pero que analizaré o trataré otro día, ya que tendré que dejarlo aparcado por el momento. Hoy quisiera rescatar una frase muy significativa que el propio Bécquer dijo justo antes de morir y es la que sigue:

“Si es posible, publicad mis versos. Tengo el presentimiento de que muerto seré más y mejor leído que vivo.”


Esta afirmación se basaba en su creencia de que, en aquella época, durante toda su vida le habían subestimado tanto a él como a su trabajo. Afirmación que se convirtió en un hecho, dado que es uno de los mejores escritores de este país y uno de los mejores poetas del romanticismo. Y esto ha hecho que vuelva a plantearme una pregunta: ¿Por qué? ¿Por qué valoramos lo que tenemos una vez que ya no está? ¿Por qué nos pasamos la vida menospreciando y subestimando el talento de los demás, criticándolo y solo somos capaces de apreciarlo o reconocerlo una vez esa persona ya no está? ¿Por qué somos incapaces de ser sinceros, justos o amables cuando alguien hace algo bien?


Bueno, en mi humilde opinión, es por miedo. Tenemos miedo, vivimos con constante miedo. En pleno siglo XXI en el que ensalzamos el ser uno mismo y no prestar atención a las críticas ni las malas palabras, es cuando más importancia damos a las críticas y a las malas palabras. Nos esforzamos incansablemente por crear buena impresión, porque hablen bien de nosotros, pero al igual que le paso a Bécquer, solo hablan o hablarán bien cuando ya no estemos para oírlo.

Siempre he pensado que las redes sociales son un gran invento, te acercan a las personas que tienes lejos, te ayudan a hacer amigos, te sirven como plataforma para lanzar un negocio o darte a conocer… Pero tienen sus desventajas, y creo que una de ellas es la sociedad que han ayudado a crear. Se le da tanta importancia al físico, a lo popular que seas, sin importar cómo lo consigas, que ya no es que la sociedad te subestime, sino que te subestimas a ti mismo. Hay muchas personas que las aprovechan para hacer lo que les gusta, lo que es estupendo. Pero eso conlleva una exposición a críticas y odio desmedido por personas envidiosas, ya sea por el talento de la otra persona, por su trabajo o simplemente por su felicidad. Les da envidia que el resto sean felices, se arriesguen y hagan lo que les gusta, cumplan su sueño y vivan de ello, porque tienen demasiado miedo para hacer lo mismo. 

Ese es uno de nuestros grandes defectos. Nos dejamos dominar por el miedo. El miedo al tiempo, que va pasando y no espera a nadie; el miedo al cambio, que representa lo desconocido. Nos aterra lo desconocido, esa incertidumbre de no saber qué es lo que va a pasar, porque nos gustas saber que va a pasar siempre, en cada momento. Saberlo nos hace sentir seguros, lo necesitamos.
Porque así podemos prepararnos y sabemos como actuar. Nos aterra estar rodeados de gente inteligente, con talento y desparpajo, que saben hacer cosas que nosotros no, porque somos inseguros por naturaleza, y nos sentimos inferiores. La única forma de evitarlo es menospreciando el trabajo y el talento del resto. Cuanto mas los critiques mas creerá el resto que lo que dices es cierto y nadie notara tu inseguridad, tu miedo a ser inferior. Porque eso es lo que nos enseñan, que para triunfar, tienes que superar al resto, ser mejor que ellos. 

Otro error que cometemos por miedo. Por eso solo somos capaces de reconocer el talento y el valor de los demás una vez que ya no están. Porque ya no nos sentimos amenazados. Ya no nos pueden hacer sentir inferiores y es en ese momento cuando nos damos cuenta de lo absurdo que era sentirse así. Nos damos cuenta de que en realidad nos gustaba lo que hacían o cómo eran, y simplemente nos dejamos llevar por la envidia y el rencor de no ser capaces de hacer lo mismo o no ser tan bueno en ello. Pero entonces ya es demasiado tarde para que esas personas lo oigan, y es algo de lo que, si tienes una pizca de buen corazón, te arrepentirás el resto de tu vida.


Bécquer tenía razón, lo subestimaron toda la vida, porque en aquella época, no se le daba gran importancia ni un buen lugar al arte y a la literatura, y Bécquer era, en mi opinión, un poco de ambas. No entendían su trabajo, se sentían inferiores, así que lo menospreciaban y subestimaban su talento. Es años después cuando se le da verdadero valor a su trabajo. Porque, aunque sea poco a poco, la gente va cambiando y, a pesar de tantos miedos e inseguridades, hay personas que consiguen transformar esos sentimientos en ganas de aprender y superarse a sí mismos. Que esa envidia, la transforman en sana y los impulsa a mejorar, a crecer personalmente. 

Porque eso es lo que importa. Ni la popularidad, ni la fama, ni el dinero, ni ser el mejor, porque todo eso es efímero. Lo verdaderamente importante, lo que merece el esfuerzo, es superarse a uno mismo, mejorar personalmente, crecer, creer en ti mismo, hacer lo que te gusta, lo que realmente disfrutas, sin importar si se te da bien o mal, si puedes vivir de ello o no. Porque el miedo forma parte de nosotros, es normal y humano, pero evitar dejarse llevar por ese temor y ser cruel con los demás es algo que se puede evitar. Que se debería evitar.


Se que no soy nadie, y que no tendríais porque hacerme caso, pero si estáis leyendo esto, si habéis perdido un ratito de vuestro tiempo con esta extensa reflexión, espero que toda esta parrafada os haga pensar y considerar, aunque sea un poco, lo verdaderamente importante. que dejemos de ser egoístas y desagradables y aprendamos que no todos somos iguales y no todos somos capaces de hacer las mismas cosas igual de bien. Que nos centremos en sacar lo mejor de nosotros mismo y dar el máximo, y dejar que el resto haga lo mismo. 

Porque si tu eres feliz, te dará lo mismo lo que el resto haga, porque serás feliz por ellos también. Si dejas de centrarte en lo negativo y empiezas a ser positivo, vivirás mucho más feliz. Pruébalo. Y ya me contaras que tal te va.

Un abrazo, viajeros.

-A-

2 comentarios:

  1. Hola!! Felicidades por tan buena adquisición. Yo lo quiero porque el autor llama demasiado mi atención. Me quedo aquí en tu blog.

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    1. Muchísimas gracias!! Te lo recomiendo totalmente, tanto al autor como sus obras, sobre todo estas dos. Y esta edición es increíble. Gracias por tu apoyo de verdad, me alegro que te guste, espero que disfrutes leyendo tanto como yo escribiendo. Nos vemos por aquí muy pronto!!

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