viernes, 19 de mayo de 2017

San Valentín

Queridos viajeros de la aurora,

Quería dejaros por aquí un escrito que hice el día de San Valentín, un día tan esperado por muchos y odiados por otros tantos, donde rescaté algo que escribí hace años, una pequeña reflexión sobre el amor, cuando todavía no tenia mucha idea de lo que era el amor o lo que significaba estar enamorado. Aunque, si me lo permitís, creo que nunca nadie ha conseguido ni conseguirá saber lo que es el amor exactamente, ya que nunca es igual para todo el mundo y por tanto tiene infinitos significados. Pero volviendo a mi escrito, aquí va:


"AMOR… 4 letras que te cambian la vida.
Amor es llorar, sufrir, lamentar, olvidar, odiar, envidiar…
Amor también es reír, disfrutar, querer, conquistar, ser feliz…
Pero sobre todo el amor es amar. El amor es algo que llega sin querer y queriendo no llega. El amor se mete en tu vida sin avisar y no puedes evitarlo. Cuando te enamoras, dejas de vivir por ti para vivir por la persona que amas. Cuando te enamoras, sientes que esa persona lo es todo para ti. Cuando estás lejos de esa persona sientes un vacío dentro de ti, como si te faltara algo; pero cuando estás con esa persona, te sientes completo y sientes que no puede haber nadie más feliz que tú y que nada ni nadie os podrá separar jamás.
Pero cuando ese momento llega, sientes como una parte de ti se derrumba, se muere, desaparece, se va con esa persona. Y ya no vuelves a ser tú, ya no vuelves a disfrutar ni a sonreír a la vida, ya no estás completo, te falta una parte de ti, tu media naranja, tu otra mitad. Eso es el AMOR, algo bonito y a la vez feo, algo feliz y al mismo tiempo triste. En palabras de Lope de Vega, de uno de mis poemas favoritos:

Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso:

no hallar fuera del bien centro y reposo,
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso:

huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor suave,
olvidar el provecho, amar el daño:

creer que el cielo en un infierno cabe;
dar la vida y el alma a un desengaño,
¡esto es amor! Quien lo probó lo sabe."


Hoy, puede que por la edad, la madurez o las experiencias vividas, discrepo en algunas de las cosas que escribí en aquel momento. Hace algún tiempo leí que la experiencia que cada persona tiene sobre distintos temas y vivencias a lo largo de su vida no se basa solo en lo que dicha persona vive. La experiencia se puede adquirir mediante historias y vivencias leídas en libros o vividas por otras personas. Desde luego, no es lo mismo que vivirlas en primera persona, pero las absorbemos y retenemos como propias, y queramos o no, influyen en nuestra vida futura.

A mí personalmente siempre me ha gustado mucho leer y siempre se me ha dado bastante bien escuchar, por lo tanto es como si tuviera bastante experiencia en relaciones y amor (aunque personalmente no tenga mucha idea del tema ;P). Hablando un poco desde la ignorancia y bastante desde la experiencia de todo lo que he vivido, leído y oído, creo que el amor podría resumirse en dar y compartir, en confianza, respeto, sinceridad, admiración, cariño y, sobre todo, en amar.


Efectivamente creo que el amor te cambia la vida. Pero no solo el amor de pareja, si no cualquier tipo de amor. El amor de nuestros padres y de toda nuestra familia dicta quienes somos y quienes seremos en un futuro. Esa confianza y ese apoyo y cariño incondicional que te brinda la familia te acompañará siempre, pase lo que pase y cometas los errores que cometas. A veces caemos en el error de no valorarlo lo suficiente, ya que lo damos muy por sentado. Sabemos que siempre estará ahí, y no lo agradecemos como se merece. No todos tienen la suerte de tener una familia que le quiere, apoya y que confían en ellos de una manera total y absoluta. Así que si estáis leyendo esto, os invito a que le digáis o demostréis más a menudo a vuestra familia lo mucho que les queréis y lo importantes que son para vosotros. Os han dado la vida, os han dado sus valores y, por supuesto, os han dado todo su amor.


El amor de nuestros amigos también nos cambia la vida. Los amigos son esa familia que elegimos nosotros mismos y que, si los hemos elegido bien, nos acompañaran toda la vida. Esas personas que, seamos iguales o totalmente distintas, nos complementan. Que aunque no habléis u os veáis a diario, cuando volvéis a hablar o a veros, parece que no haya pasado el tiempo, que fuera ayer cuando estuvisteis juntos, hablando riendo o divirtiéndoos tanto que no queríais que acabara el día.

Y no os dejéis engañar, aunque suene a tópico, lo que importa no es la cantidad, sino la calidad. Una vez leí que los amigos son como los libros, no hay que tener muchos, solo los mejores, y no puedo estar más de acuerdo. Porque los amigos son esas personas que han visto tus defectos y tus virtudes y te quieren en su vida de todas formas. Y si son de verdad, será para siempre, porque no hay lazo más fuerte que el de una amistad verdadera.


Y por supuesto, el amor de pareja. Crecemos pensando que eso es lo más importante, que si no tienes pareja y no te enamoras no sabes lo que es vivir. Nos pasamos toda nuestra infancia deseando llegar a la adolescencia para poder ser mayores y salir con chicos y chicas, y luego nos pasamos toda la adolescencia deseando ser mayores de edad para poder hacer lo que queramos, y poder enamorarnos de verdad y ser totalmente felices. Casi 20 años de nuestra vida queriendo y deseando, y no viviendo. Buscamos y buscamos y no dejamos de equivocarnos.

Sigo creyendo que el amor es algo que llega sin querer y queriendo no llega, pero no creo que necesitemos enamorarnos para ser felices. Puede que si para ser totalmente felices, pero podemos vivir y ser felices sin tener que estar enamorados de otra persona. Es cierto que estar enamorado de alguien y ser correspondido es algo precioso. Nos completa de una manera que ningún otro amor puede hacerlo. Pero creo se ha perdido el valor de las relaciones. Creemos que estar enamorado y en una relación significa que tienes que dejar de vivir por ti para vivir por y para otra persona. Te olvidas de ti mismo y así acabas perdiéndote. Puede que hace algunos siglos fuese así, pero hoy en día no.


Tenemos tantas ganas de enamorarnos y ser amados que nos olvidamos de quienes somos, cambiamos nuestra forma de ser y nos dejamos moldear para ser como nuestra pareja quiere. Y nos perdemos una vez más. Inconscientemente, a los hombres les damos unas libertades que vemos mal en las mujeres. Inconscientemente, el hombre crece creyendo que cuantas más mujeres mejor, que cuantas más relaciones, mas hombre será. Inconscientemente, la mujer crece creyendo que tiene que casarse, tener hijos y dedicar su vida a hacer feliz a su marido, y solo así podrá ser ella feliz.

Y así estamos hoy en día, los hombres, que no pueden con su genio, intentan cambiar y la acaban cagando, y las mujeres que intentan ir de modernas, acaban cometiendo los mismos errores de los que huían despavoridas. Y así es muy difícil que una relación funcione y nadie salga herido, porque no son sinceros ni dejan las cosas claras desde el principio.


Parece que tener una relación está muy bien de cara al público, pero de puertas para adentro, cuando las cosas empiezan a ir mal o a complicarse, no lo intentan lo suficiente o no lo hacen de la forma adecuada. A la mínima señal de problemas, huyen atemorizados en busca de algo más sencillo. Soy de las que piensa que con sinceridad y respeto, no hay nada que no se pueda solucionar. Creo que eso es lo más importante en una relación: la confianza.

Si hay respeto y sinceridad mutua, si hay confianza, los celos, terceras personas, cualquier problema es algo absurdo y que no afecta a la relación. Supongo que ese es el problema. No podemos con nuestro genio, somos incapaces de confiar en alguien al cien por cien, porque nos puede el miedo a sufrir. Creo que es algo en lo que deberíamos trabajar para poder ser totalmente felices de verdad. Eso y nuestra dependencia de otras personas para sentirnos completos y felices. Nuestra felicidad no debería depender de nadie excepto de nosotros mismos.


Bueno, me he extendido más de lo deseado, así que terminare dando mi opinión sobre este día, que era a lo que venía. Hay muchos que adoran San Valentín y muchos otros que lo odian. Supongo que estoy en esa mitad que ni lo uno ni lo otro. Celebro cualquier día que represente un suceso importante, algo que marcó historia o que tenga historia, preferiblemente buena, sea el día que sea. Pero creo que este día se ha comercializado tanto, que ha perdido su esencia, lo que de verdad celebra: el amor. Creo que muchos se pierden en hacer el mejor regalo o la mejor sorpresa, cuando lo más importante es amar, de cualquier forma.

Y aquí viene la parte de este día que no me gusta. No creo que necesitemos un día como hoy para celebrar el amor. Creo que el amor deberíamos celebrarlo todos y cada uno de los días del año, porque vivimos y amamos todos los días, no solo el 14 de febrero. Dicho esto, me despido hasta el próximo post, que intentare que sea lo más pronto posible.

¡Un abrazo muy fuerte y muchísimos besos, aunque no sea San Valentín, viajeros!

-A-

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